Mi aventua en el País de las Maravillas

Nuestra profesora de Lengua nos asignó un trabajo de carácter invididual en el que debiamos crear nuestra propia aventura en el Pais de las Maravillas. Acá les dejo mi relato;

Hace ya un tiempo largo, yacía en un mundo donde lo absurdo es lo común y el tiempo está distorsionado. Me encontraba en el País de las Maravillas, luego de caer en un inmenso pozo que conectaba lo que era el mundo real con lo ficticio. En fin, era un bosque, bastante amigable, por el que yo pasaba. Puedo describirlo así ya que los árboles y la fauna del lugar se relacionaban entre sí y llevaban conversaciones un tanto cálidas. Además, la forma de los árboles llamó mi atención y provocó que me quedara observándolos por un rato; todos eran altos como una torre y variaban en colores, lo que me impresionó mucho porque según mi experiencia en el anterior bosque del mundo real, estos eran muy pequeños y todos iguales. También, noté que hablaban a través de sus ramas y usaban las hojas para expresarse mejor con gestos. En ese entonces, escuché el ruido de un gato maullando que me trajo recuerdos de mi querida mascota. Sin embargo, cuando me acerque y pude ver su figura, me di cuenta de que no era un felino como los que creía conocer, pero como en este mundo todo era absurdo ya me estaba acostumbrando. El animal se encontraba tirado sobre el tronco de un árbol azul con ropa puesta. Era de un color verde mezclado con un violeta claro, con el pelo tan suave que hasta sin tocarlo se notaba y llevaba puesto una corbata negra con lunares rojos. Esta criatura sobrenatural era un tanto peculiar ya que se comportaba más como un humano que como un gato, lo que era típico de este mundo donde todo era posible. Por ejemplo, tarareaba con palabras claras canciones que me sonaban familiares mientras que seguía el ritmo de la música con su pata izquierda. Pocos minutos después de que el animal noto mi presencia, se dirigió hacia mí comentando: “ se te ofrece algo niña”? Sorprendida lo negué e intenté seguir mi camino. Sin embargo, antes de que me moviera un paso para alejarme, este empezó una conversación. Al principio, pensé que tal vez en este mundo los gatos podían ser más cálidos ya que era bastante charlatán, pero luego de hablar de varias cosas, entre ellas de cómo había terminado en el mundo de las maravillas, comencé a molestarme. Esto fue porque el gato se tomaba todo literal y entonces la conversación era difícil de llevar. Finalmente decidí seguir con mi rumbo. Luego de nuestro encuentro descubri que esta criatura lucharía contra las fuerzas malignas que en un futuro azecharían el país de las maravillas.

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